DISTRIBUCIÓN

En la actualidad, la colección permanente del museo se distribuye en cinco salas, dos en la planta baja y otras tres en la primera planta del palacio. Una primera cuestión planteada ante la necesidad de distribuir las obras tras la ampliación arquitectónica fue la de optar bien por el mantenimiento de una tipología museística tradicional, en la que la exposición suele venir determinada por cuestiones cronológicas, estéticas o formales, o bien por una nueva organización en la que se permitieran apreciar además el valor religioso y devocional de las piezas expuestas.

 

SALAS

Así pues, y atendiendo principalmente a esta segunda opción, en las dos primeras salas se disponen las obras que siguen los distintos capítulos de los evangelios desde la creación del mundo hasta la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. La sala tercera se dedica a los santos y mártires de la iglesia, atendiendo no sólo a las representaciones pictóricas o escultóricas si no también a su presencia devocional a través de las reliquias. La cuarta sala, o sala de la Eucaristía se colocan elementos litúrgicos y orfebrería, mientras que en la quinta y última sala se expone el patrimonio procedente de algunos de los conventos de la Diócesis.

 

SALA DE RESTAURACIÓN

+ El museo dispone de un espacio dedicado a la restauración y conservación de las obras expuestas.

+ Este espacio es utilizado también en casos especiales para otras labores de actuación sobre el patrimonio, como por ejemplo en los trabajos de restauración y limpieza de las obras presentadas en la exposición Tierras de Frontera.

+ Además de esta sala, el museo dispone de una política externa de restauración que supone la contratación puntual de un especialista o equipo de especialistas ajenos a la institución y de reconocido prestigio para la restauración de una obra concreta.

SALA DE INVESTIGADORES

+ Dentro del propio Palacio Episcopal existe un espacio dedicado a los investigadores que puede ser empleado previa solicitud. Dicho espacio es utilizado habitualmente por investigadores y estudiosos que ven en el rico patrimonio documental aquí custodiado una importante herramienta de conocimiento y de análisis histórico.

ESPACIO MULTIUSOS

+El patio del Palacio Episcopal, tras su reciente restauración y cubrición mediante una cúpula transparente, se ha convertido en un interesante espacio en el que poder celebrar desde pequeñas exposiciones temporales, hasta conciertos, jornadas literarias o ciclos de conferencias.

+Se trata de un importante activo cultural que se ofrece desde el Obispado a la ciudad, y se está convirtiendo en un referente en la oferta de actividades culturales de Teruel tanto por la cantidad como por la calidad de las mismas.

ZONA EXTERIOR Y JARDÍN

+También se ofrece a los visitantes la posibilidad de hacer una parada en el camino para descansar en un entorno de paz y tranquilidad. Desde el patio central se puede acceder a la zona exterior del palacio, y sobre todo, a un bonito jardín en el que poder sentarse y relajarse tras la visita. En el centro del mismo se encuentra una gran pila de mármol blanco, así como algunos fragmentos de inscripciones sobre piedra.

El museo de arte sacro de la diócesis de Teruel y de Albarracín se localiza dentro del palacio episcopal, edificio muy significativo dentro del patrimonio arquitectónico de la ciudad que fue comenzado a finales del siglo XVI. Se trata de una sobria construcción de la que destaca su portada articulada a partir de un vano central flanqueado por dos columnas y culminado por un frontón triangular. Interiormente está organizado en torno a un patio central al que abren dos claustros. Desde el claustro bajo se accede, además de al museo y al jardín del palacio, a diversas salas de uso administrativo del obispado. Una escalera monumental asciende al claustro alto, y a la zona noble del palacio, en la que se encuentra las antiguas habitaciones del uso privado del obispo, los salones de recepción y el salón del trono. El patio central originalmente abierto, se encuentra, tras las obras de reforma del palacio, cubierto por una bóveda acristalada que permite la celebración de exposiciones temporales, conciertos y diversos eventos culturales en su interior.

 

El edificio ha sido restaurado en varias ocasiones, a pesar de lo cual no ha variado sustancialmente en su estructura. Fue significativa la reforma de la fachada, que supuso la ordenación de los vanos de la fachada principal y la modificación del tratamiento del balcón central sobre la puerta de acceso que, para dotarlo de mayor prestancia, fue enmarcado por dos pináculos y un frontón circular partido de inspiración manierista. Sin duda esta modificación le restó encanto y sustituyó la huella que el paso del tiempo había dejado impresa en los muros del edificio por una distinción y elegancia un tanto artificial. En el mismo proceso se sanearon las cubiertas, sustituyendo la galería de arquillos enlucidos en yeso por una de ladrillo, siguiendo el modelo de restauración historicista tan habitual en los años de la post guerra. En la última y no menos importante reforma, se cubrió el patio interior, se dotó de nuevos archivos y almacenes, y lo que es más importante para el caso que nos ocupa, se procedió a ampliar y modernizar el antiguo museo diocesano hasta darle el aspecto que podemos contemplar hoy en día.