HA FALLECIDO EL SACERDOTE AGUSTÍN FERNÁNDEZ BUJ

 

El día 20 de enero, a las 22:15, fallecía en Teruel, el sacerdote Agustín Fernández Buj. Nació el 26 de diciembre de 1945 en Aliaga (Teruel) y fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1970. En la actualidad era Delegado Episcopal de Vida Consagrada y de los Medios de Comunicación Social; Director de Semilla Evangélica; Secretario Particular del Sr. Obispo y Canónigo de la S. I. Catedral de Teruel.

El funeral fue el miércoles, 22 de enero, a las 12 horas en la Santa Iglesia Catedral de Teruel. Multitud de sacerdotes y de amigos abarrotaron la Catedral como no se recordaba. Descanse en Paz.

Les dejamos las notas de D. Carlos Escribano para la homilía que pronunció en el funeral de D. Agustín.

El Relato de la primera lectura recoge el final de sus días: serenidad. Ha muerto como vivió: nunca perdió la esperanza, que era la fuente de su alegría espontanea y de su entusiasmo desbordado, aunque cada día se fuese apagando un poquico. Agustín se unió con la enfermedad a la pasión de Cristo. Vivió su vida con la misma fe con la que afronto su enfermedad. En estos 5 meses a pesar del sufrimiento no perdió la esperanza y siguió queriendo a todos de una forma nueva para él, pero mucho más fecunda. Estoy convencido, pues he sido testigo de ello, que ha vivido estos meses muy cerca de Dios. Su fe nos ayuda a comprender la grandeza del plan de Dios que nos llama a vivir la vida eterna y a resucitar en el día final. Sencillamente porque nos quiere.

Cuanto quería a su familia: D. Carlos no me la merezco… gracias por haber estado a su lado. Gracias por haber compartido con él la vida hasta el final.

Gracias queridos jóvenes: cuanto os quería, y se desvivía para que estuvieseis a gusto. Su espíritu siempre joven le hacía sentirse muy cercano a vosotros. Tenía 1 preocupación: 2 oraciones que organizasteis y si al final muero quien les explicará el que Dios si les ha escuchado… y que me ha dado la vida verdadera.

Cuanto quería esta ciudad, esta diócesis y cuanto disfrutaba con todos. Era el mejor embajador de Teruel. Salir con él por las calles de la ciudad era participar en un rosario de saludos, risas y presentaciones… conocía a todo el mundo y de todos tenía buenas palabras.

Era un excelente sacerdote. Ha muerto ejemplarmente, amando su sacerdocio. Hemos escuchado el evangelio de San Juan. Nos habla de  la Eucaristía y su importancia en la vida del cristiano. Agustín es de los que descubrió que las palabras que Jesús pronuncia en la sinagoga de Cafarnaúm  eran verdad y que Jesús se las  dirigía también a él. La eucaristía alimentó su camino y su sacerdocio, la compartió con nosotros y la presidió tantas veces en esta catedral. Y creía en la vida eterna, en la Resurrección y era testigo de ella. Hoy Dios le da un abrazo profundo aunque no lo comprendamos, el dolor delata la perdida de alguien a quien hemos querido…. y Agustín nos hace en esta mañana un último regalo: nos convocamos en nombre de Jesús para rezar por él y para celebrar nuestra fe y para dar gracias a Dios por el don de la vida de este sacerdote. Queridos hermanos ese misterio nos llena de esperanza.

Cuanto amaba su sacerdocio. Traigo unas palabras que pronunció delante de la Santina (palabras que pronunció en Covadonga en 2011 junto a la Institución Teresiana):

¡Infinita es la misericordia del Señor!
-                     Agradezco a Dios que me haya amado desde siempre, y me haya inscrito en el libro de la vida, al haberme admitido a su Iglesia a través del bautismo; de haberme llamado para ser su colaborador por medio del sacramento del Orden.
-                     Agradezco a Dios el sabor dulce y singular de las moras del moral del Colegio de Alfambra, siendo niño, cuando cada sábado su sombra, sus frutos me hacían ir a compartir la Eucaristía, como monaguillo, en el colegio.
-                     Agradezco a Dios el que en mis años de seminarista, la media hora de oración, a las 7 de la mañana, me servirían de punto de apoyo los pensamientos y oraciones de un librito, que cayó en mis manos y que desconocía al autor. El título era “Meditaciones y Consideraciones de Pedro Poveda Castroverde”. Su lectura y meditación calaba en mi corazón sin prever mi futuro y mi destino. Libro que guardo, con todo cariño, en los anaqueles de mi biblioteca y que abro y medito de vez en cuando.

Muchos de nosotros hemos sido beneficiados por ese futuro del que nos habla. Entonces incierto pero hoy sabemos que ha sido un regalo para muchos, de este pastor con “olor a oveja”.

Cuantas horas de despacho al servicio de tantos. Yo sé que muchos de vosotros, al llegar a la plaza del obispado mirabais hacia su balcón. La luz estaba encendida, hasta tarde, y subíais a pedir un consejo, recibir el perdón o charlar con un amigo.

Cuantas horas de carretera. Cuantas conversaciones edificantes, donde cualquier sombra de crítica la ahogaba siempre en una comprensión desbordada. Cuantos momentos de oración compartida. “Agustín, no he rezado hoy el Rosario, te importa”. El lo había rezado por la mañana como hacia todos los días y siempre contestaba lo mismo: “claro D Carlos, que no por mucho pan es un mal año”. Y lo rezaba y cantábamos (los dos fatal por cierto).

Descansa en paz Agustín. Que Santa María, a la que tanto amabas, te lleve a la presencia del Señor, para que puedas seguir viviendo tu sacerdocio para la eternidad. Que así sea.

El Padre Muneta compuso "SE MARCHÓ EN SILENCIO" en honor a D. Agustín Fernández.

+Pdf "Se marchó en silencio"

 

 

 


 
 

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