Necesitamos repensar la sociedad desde los pobres

 

Vicente Altaba.
Delegado Episcopal de Cáritas España - Diario de Teruel

Cáritas Española acaba de hacer público su V Informe del Observatorio de la Realidad ante la Crisis, un informe que recoge datos cuantitativos y valoraciones cualitativas sobre el número y evolución de las solicitudes recibidas y de las respuestas realizadas, sobre el perfil de las personas que acuden a la institución y un análisis de la estructura de respuesta y de la previsión ante la crisis. Un informe con datos que son una invitación a pensar y que ofrece motivos para reaccionar.

Lo primero que señala es el aumento de la demanda de ayuda, de manera que en dos años se ha duplicado el número de solicitudes recibidas por Cáritas, estimando que en los Servicios de Acogida y de Asistencia se ha pasado en 24 meses de 400.000 a 800.000 personas atendidas. La causa sigue siendo principalmente las múltiples consecuencias de un desempleo que reduce drásticamente el ingreso de recursos económicos suficientes en numerosos hogares, y más recientemente, la pérdida de protección social en los que finalizan el plazo para recibir prestaciones por desempleo. Las mayores demandas recibidas son relativas  a alimentación, vivienda y empleo, por este orden, seguidas de asistencia jurídica, ropa y calzado, pero la mayoría de las Cáritas Diocesanas coinciden en señalar la solicitud de ayuda para empleo como la demanda más urgente y creciente, e indican como causas la falta de liquidez en las familias (exceso de endeudamiento), el paro prolongado y fin de prestaciones por desempleo y la insuficiencia de los servicios sociales públicos (retrasos en la tramitación y cobro de rentas básicas o baja cobertura de necesidades básicas).

Si tenemos en cuenta el número de respuestas de intervención social que Cáritas está desarrollando para afrontar esta situación, nos encontramos con que el aumento del  2008 al 2009 fue del 74,5%. Y al evaluar los fondos destinados por las Cáritas Diocesanas a las ayudas económicas concedidas a través de sus Servicios de Acogida y Asistencia, se constata un aumento acumulado en los dos últimos años de cerca del doble: un 96%.

En cuanto al perfil de los demandantes, la crisis revela la existencia de dos nuevas tendencias. Mucha gente que viene por primera vez a Cáritas: son personas que han pasado de la vulnerabilidad a la pobreza o de situaciones normalizadas a la vulnerabilidad; afectadas principalmente por espirales de larga duración, elevado nivel de endeudamiento y desprotección social, acuden con vergüenza a demandar ayuda de Cáritas. Por otro lado, están los que vuelven después de haber finalizado procesos de inserción social: son personas que ya participaron en procesos de inserción, pero se han visto de nuevo empobrecidas y excluidas.

Datos similares nos ofrece Cáritas Diocesana de Teruel, que ha experimentado un incremento notable en el número de personas en lista de espera para acceder a talleres de inserción socio laboral. En los dos últimos años ha creado dos nuevos talleres, que están completos, y tiene a 60 personas en lista de espera. A la vez ha sentido también el aumento en el número de personas que demandan alimentos, medicinas, ropas y ayuda para financiar alquileres. Por otra parte, mientras las demandas aumentan, las ayudas públicas se han reducido entre un 15 y un 20 por ciento.

Haciendo previsión de la evolución de la crisis, el pronóstico que se hace es que el impacto de la crisis puede agravarse a corto plazo, por lo que es urgente una mayor implicación de la comunidad mediante voluntariado y aportación de recursos económicos.

Pero lo más grave de la crisis es que nos han puesto unas gafas que nos ciegan e incapacitan para ver la realidad. Por eso, a pesar de las urgencias y de la necesidad de recursos para responder a ellas, en Cáritas tenemos la convicción de que más importante que la incorporación de nuevos voluntarios y la captación de los necesarios recursos económicos es que no pasemos por alto la oportunidad que la crisis nos ofrece para reflexionar y reaccionar ante el modelo de persona y de sociedad que estamos construyendo.


Si queremos salir de la crisis y del modelo socioeconómico que la genera, tendremos que pensar el mundo desde las personas más pobres y no sólo desde el crecimiento económico que, por sí mismo, como ha demostrado ya, no cambia a las personas, ni es capaz de darnos un modelo de sociedad mejor ni evita la pobreza.

¿Seremos capaces de hacerlo? Esta es la cuestión, como dirían los clásicos.

 

 

 

 


 
 

OBISPADO DE TERUEL Y DE ALBARRACÍN
PLAZA FRANCÉS DE ARANDA, 4
44001  TERUEL
TL. 978619950  FAX. 978619951
E-MAIL: tesecre@planalfa.es
WEB: www.diocesisdeteruel.org