Entrevista a Mons Carlos Escribano en la Voz de Galicia

 

Fuente: Santi Garrido - La Voz de Galicia 11/10/2010

Carlos Escribano, de 46 años, es el segundo obispo más joven de España. Benedicto XVI anunció su nombramiento en julio y fue ordenado hace dos semanas.

-Fue ordenado sacerdote hace 14 años y ya lo han nombrado obispo. A este ritmo, ¿se ve cardenal en un decenio?

-[Risas] Yo espero que no. En fin, uno no piensa en esas cosas. Lo que uno piensa, desde la ordenación y en estos años sucesivos, es intentar hacer el trabajo al servicio de la Iglesia, que va disponiendo de uno. Primero de párroco, y ahora me piden que asuma esta misión, y lo hago con gusto.

-No es habitual tanta rapidez en la escalada eclesiástica.

-Es que aquí también se daba una coyuntura, había cuatro diócesis aragonesas vacantes. Yo llevo ejerciendo mi vida ministerial en Aragón y, aunque los designios del Señor son como son, ha habido un elemento coyuntural favorable.

-¿Se siente gallego?

-Mi familia estuvo siete años en Carballo, donde mi padre trabajaba en una empresa minera. Allí nacimos tres hermanos, yo fui el tercero, y a mí me tocó vivir ya los últimos meses. Poco después de mi nacimiento regresaron mis padres a Aragón. Y, sí, siempre he tenido un especial afecto a Galicia, cuando he ido por ahí me he sentido muy a gusto, y la vida me ha procurado amigos gallegos con los que me he sentido muy identificado, y con los que tengo muy buena sintonía.

-Como carballés, ¿tiene contacto con sus paisanos?

-Hablé hace poco con el párroco, estuve en Zaragoza con vecinos que iban a Lourdes, el cura y quien me bautizó vinieron a mi ordenación y ya les dije que, en cuanto pueda, iré a Carballo. Me hace ilusión.

-Usted es diplomado en Empresariales y trabajó en empresas. ¿Cómo ve la crisis económica y la espiritual?

-Hay dos crisis, pero parte de la económica surgió también de la antropológica. Para crear una sociedad más justa, hay que partir de un modelo de persona, a veces en la práctica no definimos bien qué modelo de persona y sociedad queremos. Y eso ayuda a que se produzca la crisis económica, que a España le afecta quizá de una manera más severa. Se resolverá, si en parte también resolvemos la antropológica. La crisis puede llevar al despeñadero o ser un período de crecimiento, y ojalá que sea eso último, para aprender la lección de las cosas que pasan y no repetirlas en cuestión de técnica económica, pero tampoco en cuestiones de quiebra de la persona.

-¿Ha quedado ya claro que Teruel también existe?

-Se sigue diciendo y se seguirá. Teruel es una gran desconocida. Mucha gente joven no se puede quedar aquí, se va y se produce un cierto desarraigo. Pero merece la pena venir y vivir, es un lugar muy bello, Teruel y su entorno.

-¿Y se van las vocaciones?

-Tenemos carencia, solo hay tres muchachos. Son pocos. La diócesis es extensa, pero no está muy poblada. Y es un lugar para trabajar con mucha abnegación y entrega muy seria, a veces con pocas compensaciones personales: hay que recorrer muchos kilómetros, hace frío. Pero Dios sí que sigue llamando.

-A usted esa llamada le llegó ya de mayor. ¿Cómo fue?

-Es un proceso que va surgiendo. A veces Dios actúa de una manera insospechada. La madre Teresa de Calcuta tuvo mucha influencia en mi vocación, y el libro La ciudad de la alegría , de Lapierre, donde aparecía un sacerdote que pensé que no existía (en la película no aparece como tal), pero existe. La entrega que tenía fue para mí como un terremoto interior, y ahí empezó un proceso que me llevó al seminario.

-Igual si no llega a leer el libro seguiría trabajando en una empresa de Huesca.

-No lo sé. Tengo la convicción de que Dios actúa como a él le parece, se siente enormemente libre, y al final, de una manera u otra, se cruza en el camino de uno. Yo lo he experimentado también acompañando vocaciones de personas que Dios ha puesto a mi lado. Dios es tremendo y además tiene mucho sentido del humor.

-¿Cómo anda de sueldo un obispo? ¿Es mileurista?

-Pues, la verdad, no sé lo que voy a cobrar. No lo he preguntado, y como aún no llevo un mes, no me han pasado la nómina. Nuestra vida es la que es, y con tener para lo que necesitas, para qué quieres más.

-¿Cuándo lo veremos nombrado obispo en Galicia?

-[Risas]. Para eso, tiene usted que llamar a la Santa Sede. Yo he hecho varios tramos del Camino de Santiago. En Santiago ya he estado, y lo demás, Dios dirá. Y además, entiendo el gallego, aunque no lo hablo.

 

 

 

 

 

 

 

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