Ha muerto D. Jerónimo Beltrán Burriel,
magistral emérito de la catedral de Teruel

 

Había nacido en Torrecilla del Rebollar el 29 de abril de 1934, hijo de Miguel y Blasa. Fue ordenado sacerdote en Salamanca el 5 de abril de 1958. Estaba licenciado en Sagrada Escritura y Sagrada Teología por las Universidades de Salamanca y Roma. Intérprete de lengua alemana en al Escuela “Berlitz School” de Bochum (Alemania) y Asistente en la “Internacional Languaje Centre” de Londres. Su vida ha estado relacionada con la enseñanza ,salvo un tiempo que fue Coadjutor de EL Salvador de la Merced, en Teruel.

Prefecto de Disciplina del Seminario Menor en Alcorisa, Encargada de Cátedra del Seminario Menor, Vocal del Tribunal para Las Licencias Ministeriales, Vice -Consiliario del Consejo Diocesano de los Jóvenes de A.C., Capellán del Colegio “La Salle”, Profesor extraordinario, por oposición de Sagrada Escritura, Censor de libros, Profesor y Director Espiritual del Colegio “LA salle”. Director-Ayudante del Centro Privado de Enseñanza por correspondencia “Fe Católica” Prefecto de Estudios del Seminario Mayor, Canónigo Magistral de la S. I. Catedral de Teruel, Delegado Episcopal de Ecumenismo, Delegado Episcopal de Pastoral Sanitaria. Capellán del Centro Asistencial “El Pinar”, Profesor del Instituto Francés de Aranda. Su actividad más pastoral la ejercía dando Ejercicios Espirituales, Retiros, Conferencias. Son muchos los libros que ha escrito y prologado. Su último trabajo esta relacionado con la Semana Santa Turolense. Han sido los cientos de artículos que ha escrito en revistas científicas, religiosas, divulgativas, también era crítico de arte en el Diario de Teruel y en la Cadena Cope colaboraba en el programa “El espejo de Teruel y Albarracín”. Dialogar con él era una delicia, cualquier tema le interesaba y conocía. Su pluma a la hora de expresar los sentimientos religiosos como d ela vida ordinaria era grácil y fácil. Su trato era cordial, a veces socarrón, las más de la veces inocente, todo le sorprendía, y todo lo buscaba y aprendía. Su máximo deseo era saber, aprender porque todo le servía y lo aprovechaba. Era una gran persona, un sabio de entre los sabios y un sacerdote entregado, querido, respetado y admirado. La ciudad de Teruel y la Diócesis de Teruel y Albarracín pierde una gran figura humana y sacerdotal. Descanse en paz.

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Les ofrecemos a continuación una entrevista que le realizamos en mayo de 2008 de cara a la celebración de sus bodas de oro sacerdotales.

• Para empezar, preséntate:

Nací en Torrecilla del Rebollar (29.4.1934). De padres labradores, vine al mundo como el “benjamín” de una familia de 10 hermanos. Quizá por eso pude salir a estudiar fuera. Después de cursar humanidades en Alcorisa, Filosofía en Zaragoza y Teología en Salamanca, me ordené sacerdote en la Catedral Vieja el 5 de Abril de 1958.

• Mira un poquito para detrás, ¿cuál ha sido tu labor pastoral?

Mi labor pastoral ha estado dedicada fundamentalmente a la enseñanza. Mi primer destino fue el Seminario Menor de Alcorisa, donde estuve un año de profesor en varias materias. Tras los estudios de S. Escritura en Roma, vine a Teruel. Actué como Profesor en el Seminario Mayor y -después de mi primera actuación en la parroquia Salvador de la Merced - estuve 22 años como Capellán y profesor en Colegio de “La Salle”, al mismo tiempo que simultaneaba la docencia en el Instituto “Francés de Aranda”. La Catedral ha sido, por otro lado, mi campo preferencial de predicación como Magistral de la misma. Responsabilidad propia de “cura de almas” he tenido durante 42 estancias veraniegas en Alemania. Añadiré también mi experiencia “misionera” -durante varios meses en dos ocasiones- en Huencavelica (Perú), en plena cordillera andina

• Dinos alguna anécdota destacable de tu vida.

Me limito a tres: a) Siendo adolescente tenía que ir a llevar la comida a los segadores al campo. Una vez, se espantó la caballería y empezó a correr desenfrenadamente, saltando ribazos. Pasé miedo; conseguí sujetarme a la albarda pero no pude retener el cesto de la comida para los trabajadores. Allí me presenté con las manos vacías b) Siendo teólogo en Salamanca me examiné de Hª Eclesiástica con el P. Llorca Obtuve la peor nota de toda la carrera. El ilustre jesuita justificó su calificación diciéndome:” Vd. ha defendido con excesivo calor la venida de la Virgen del Pilar a Zaragoza”. El castigo fue para mí como aragonés casi un elogio. c) Ya jubilado en Perú. Entre mi 1º y 2º estancia, estuve en Julcamarca predicando a un nutrido grupo de catequistas. Necesitaban un coche para sus tareas apostólicas. Se me ocurrió escribir una carta en “Diario de Teruel”. En el plazo de 2 meses en la cartilla que abrí con este fin pasó de 2.500.000 ptas el dinero recolectado.El gozo de los “peruanos” fue inmenso por el regalo de la providencia

• ¿Qué tres ideas, fundamentales, han sido fuertes en tu vida de sacerdote?

Ideas fundamentales fuertes en mi vida : A) Laboriosidad que aprendí en el seno de mi familia campesina. No hay ningún trabajo indigno. Hecho con amor, es fuente santificadora, aunque conlleve cansancio y fatiga B) Servicio ministerial a la Palabra. Toda vocación es un servicio, pero el sacerdote recibe una misión apasionante: servir a la difusión de la “Buena Noticia” A tiempo y a destiempo, como hacia Pablo y aconsejaba a Timoteo. C) Conciencia de que “ni el que siembra ni el que riega es algo, sino el que da el incremento”. Por eso cuando emprendo tareas apostólicas más salientes, procuro comunicarlo a Contemplativas, para que oren por el fruto espiritual. Confieso, en ocasiones, no haber orado personalmente lo suficiente en esta misma dirección: Un fallo.

• Envía un mensaje para quien tu quieras...

Mi mensaje es universal, sirve para todos. Sería:“Vivid con hondura la Fe; sed hombres y mujeres de esperanza y vivid con alegría cristiana”. Sólo así somos “sembradores de paz”.Con Jesús las cosas se ven de distinto modo En Él descubrimos la cercanía misericordiosa de Dios y esto es lo que da firmeza y consistencia a una “alegría agradecida”. Las palabras de M. Lutero pueden hacernos reflexionar :”La alegría es fruto y consecuencia de la fe, pues cuanto mayor es la fe, tanto mayor es la alegría”. “Porque si crees, es imposible que a causa de ello tu corazón no ría de alegría en Dios” Muchas Gracias.

 

 

 
 

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