PRACTICAR LAS OBRAS DE MISERICORDIA
Visitar a los presos y redimir al cautivo

11/09/2016 - Iglesia en Aragón nº2


“Siembra unos granos de trigo y lograrás una cosecha.
Cultiva un gesto solidario y florecerá la justicia.
Rompe un solo eslabón y habrás puesto a las a la libertad.”

En nuestra Diócesis de Teruel y Albarracín, existe un empeño y una voluntad decidida por seguir buscando nuestra identidad como creyentes vocacionados; para hacer y celebrar el ministerio de la misericordia, liberación y justicia en esta parcela difícil de la Pastoral Penitenciara, de los excluidos que sufren la pérdida de la libertad.

Soy consciente que desde la Delegación y Capellanía de la prisión, tenemos que seguir avanzando para que esta tarea evangelizadora sea cada vez más eficaz; procurando para ello no creer que lo sabemos todo sino el empeño por adquirir cada  día una formación más amplia y profunda, en las diversos campos de la Teología Corredentora. Catequesis específicas adaptadas a las personas, psicología, pedagogía, derecho penal actualizado y el reglamento y normas particulares de cada Centro.

Nuestra pastoral de anuncio, celebración y atención  a la persona se desarrolla en unos ámbitos humanos y sociales muy específicos y cualificados, en los que se dan situaciones muy extremas y delicadas, en los que las personas sufren y padecen serias carencias de orden humano, afectivo, psicológico, familiar y social; que les afecta gravemente ocasionando sufrimientos y daños irreparables en la persona encarcelada.

Esta situación nos debe impulsar, a los comprometidos en esta Pastoral de Misericordia, Justicia y Libertad, a adquirir una profunda espiritualidad enraizada en el Evangelio, en cada ser humano y en el espíritu de la persona de Jesús de Nazareth, el Redentor y Liberador de los sufrimientos, miserias, esclavitudes y opresiones. Asumiendo su propia pedagogía y el modo de cómo trataba a los pobres, excluidos y marginados de su tiempo, tachados por los que se creían buenos, como pecadores. Mostraba un trato especial, cargado de ternura, delicadeza y sensibilidad ante las personas que a Él se le acercaban o Él se hacía el encontradizo.

La Iglesia siguiendo los pasos del Mesías, libera y anuncia a lo largo de los siglos el mensaje de la Misericordia, Justicia y Liberación. La cárcel ha sido como un instrumento de poder, que ha llevado a que no siempre se haya actuado de forma humanitaria, o respetado los derechos y la libertad de los detenidos. De ahí que surgiesen nombres carismáticos, y proféticos, que asumieron el programa liberador de Jesús de Nazareth y ofrecieron a la Iglesia y a la sociedad unos carismas de misericordia y redención. Tenemos presente a S.Juan de Mata y S.Pedro Nolasco fundadores en la edad media de los Trinitarios y Mercenarios; y más tarde a principio del S.XX al P.Luis Amigó fundador de los Terciarios Capuchinos.

En la historia de la salvación es Dios mismos el que a través de Moisés, los Profetas y Jesús nos van imbuyendo su espíritu  para que también nosotros nos sintamos llamados, elegidos y enviados a procurar en este año de gracia de la misericordia a defender y perdonar la liberación de los marginados ¡Ay de mi, si creyéndome creyente no evangelizara! ¿Pero a quiénes y dónde?

Evangelizara supone:

  • anuncio explicito de la buena noticia,
  • presentar el Reino de Dios pronunciado y vivido por Jesús, con palabras, desde su vida, en verdad y cumpliendo la voluntad del Padre ungido por el espíritu.

Humanizar la vida de las personas encarceladas y las instituciones ofreciendo a que libremente este colectivo vaya recibiendo el mensaje del evangelio en las celebraciones. Sujetos de esa evangelización son personas tachadas de delincuentes, juzgados o a espera de juicio y encarceladas.

Al entrar en la cárcel, debemos saber y aceptar que nos vamos a encontrar con personas que supuestamente han cometido una infracción y a quienes no debemos prejuzgar, pues según el dicho castellano “ni están todos los que son, ni son todos los que están”.

Se ha intentado perfilar algunos rasgos de la Pastoral de Justicia y Libertad, comúnmente llamada Pastoral Penitenciaria y de algún modo especial aproximar a lo que debe ser un cristiano comprometido en esta pastoral cualificada dentro de la Iglesia.

Sin deseo de desanimar, no toda persona, no todo creyente, por muy bueno que sea o buena voluntad que tenga debe comprometerse con esta pastoral. Hay que tener aptitudes y actitudes humanas, equilibrio emocional y madurez psicológica, deseo de adquirir una adecuada formación, poseer unas convicciones éticas, así como ser persona creyente, con experiencia de vivir su fe y compromiso por el Reino desde una comunidad eclesial, parroquia o grupo.

No se buscan mirlos blancos, sino personas que sintiéndose débiles en la normalidad ponen en Dios toda su confianza, dispuestos a darse y dar algo de su tiempo, cualidades y medios por estos hijos de Dios.

Si al leer estas reflexiones te sientes llamado a conocer esta realidad, ponte en contacto con el Delegado Diocesano y Capellán de la prisión provincial de Teruel: P.José Narbona Santamaría, jnarbona@conferenciaepiscopal.es,  Teléfono 616 454 789.

Esta Pastoral hasta ahora un tanto desconocida, debe servir en nuestra Diócesis de motivación y estímulo para que las comunidades locales de: religiosos, religiosas y grupos cristianos se comprometan como fruto de este Año Jubilar de la Misericordia a realizar alguna acción concreta de evangelización con este colectivo o con adolescentes en conflicto con la ley o llamados infractores. También, se debe asumir el reto de trabajar por una Pastoral de Justicia y Libertad. De justicia porque ha de defender los derechos y la dignidad de los más desfavorecidos, de los pobres y oprimidos de forma preventiva, cuando tienen problemas y no esperar a que nos los den. De libertad  porque ha de ofrecer a las familias, niños, adolescentes y jóvenes el poder vivir unos valores éticos y religiosos que les permitan madurar como personas y ser felices en paz y dignidad.

Justicia, Libertad y Misericordia son unos valores inseparables que deben impulsar una nueva etapa de hacer pastoral. Y nos deberían ayudar a hacernos presentes en el mundo de los excluidos y marginados.

No tenemos que olvidar que la Misericordia triunfa, la Justicia existe y nos dan Libertad y Paz.

P.José Narbona Santamaría
Delegado de Pastoral y Capellán de la prisión provincial de Teruel

 
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